Consejos para alimentarte cada día mejor

Tips Nutrición

Consejos para alimentarte cada día mejor

Publicado por: Periodista Ximena Alarcón

Fecha: 8 octubre, 2018

Hoy te daremos consejos para alimentarte cada día mejor. Así es. Llevar una buena alimentación es una de las claves para mantener una buena salud durante muchos años. Aquí tienes unos consejos de alimentación saludable, tips de nutrición que te ayudarán a mejorar tu alimentación diaria.

1. Incluye proteínas en el desayuno
Un desayuno que incluya proteínas es mucho mejor que un desayuno a base de panes y dulces. Además, las proteínas nos ayudará a mantenernos saciados más tiempo, evitando así el picoteo a media mañana. ¿Qué desayunar? Puedes preparar tostadas saladas, con queso, jamón o huevo cocido. Puedes acompañar la tostada con aceite de oliva, tomate… Para beber puedes preparar una infusión, café, un jugo natural o un vaso de leche vegetal de avena, arroz, almendra.

2. Reduce los azúcares
Los azúcares añadidos están presentes en muchos más alimentos de los que pensamos. Uno de los alimentos que más engañan son el pavo o el jamón cocido. Estos preparados de carne, contienen un alto porcentaje de azúcares añadidos. Muchas personas los toman pensando que son alimentos sin grasa (que lo son), pero no reparan en el alto porcentaje de azúcar que están ingiriendo, que es peor que si tomasen el trozo de carne con su grasa normal.

Los refrescos y bebidas azucaradas son otra de las cosas que tienen una grandísima cantidad de azúcar. Es mejor no tomarlos, o reducir su consumo a lo menos posible. Hay demasiados alimentos que contienen azúcares añadidos. Intenta reducir el azúcar, y estos productos, en todo lo que puedas.

3. Reduce o elimina los alimentos procesados
La mayoría de los alimentos procesados están elaborados con grasas saturadas como el aceite de palma, un tipo de grasa saturada realmente mala para la salud. Intenta evitar en la medida de lo posible los productos pre cocinados, congelados, los snacks y las cremas de cacao.

4. Consume grasas saludables
Incluye en tu dieta aceite de oliva (si es virgen extra, mucho mejor), los frutos secos, palta o salmón. La grasa es necesaria, pero hay mucha diferencia entre tomar aceites saludables o los fritos, que son muy dañinos.

5. Toma jugos y batidos de frutas y verduras
Los batidos y los jugos elaborados a partir de frutas y verduras son una forma excelente de tomar alimento “vivo”. Las combinaciones son prácticamente infinitas. Los jugos licuados pueden incluir combinaciones de frutas y verduras. Con los batidos naturales tenemos la ventaja de tomar la fruta o verdura entera. A los batidos les podemos añadir leche, leches vegetales, agua o incluso hielo si queremos hacer algún granizado.

6. Toma alimentos crudos
Toma ensaladas, jugos naturales. Existen  recetas deliciosas para preparar a base de alimentos (verduras, sobre todo) sin cocinar. Estos alimentos contienen todas sus propiedades y vitaminas, ya que no se pierde ningún nutriente ni ninguna propiedad en el proceso del cocinado.

7. Bebe agua
Mantenerse hidratado es algo muy importante. La sed es la señal de alerta de que nuestro cuerpo se está deshidratando. Mantén el cuerpo hidratado. Se debe tomar un vaso de agua en ayunas, al despertar, antes del desayuno. Esto nos ayuda a rehidratar el cuerpo después de las horas de sueño.

8. Incluye legumbres en tu dieta
Las legumbres son una de las mejores fuentes de proteínas vegetales (y de minerales) que además tienen un alto contenido en fibra, además de otros beneficios para nuestra salud, como su alto contenido en potasio, que reduce el riesgo de hipertensión arterial. Las legumbres son también bajas en grasa.

9. Suplementos de minerales y vitaminas
No está de más saber qué está faltando en nuestro organismo. Existen gran cantidad de suplementos de minerales y vitaminas en el mercado. Consulta a un experto en nutrición o a tu médico, acerca de los minerales que pueden faltarte.

10. No te saltes ninguna comida
Saltarse comidas siempre es un error. Con esto lo único que conseguimos es aumentar nuestra ansiedad por comer, haciéndonos más vulnerables a picar entre horas o comiendo mucha más cantidad en la siguiente comida.